martes, 15 de diciembre de 2015

Sensaciones en una Telaraña

Mientras voy desembalando las cajas (segunda mudanza en un año, uf), hago un hueco para volver a La Guarida y hablaros un poquito de «Telaraña», mi primera novela, editada por Tyrannosaurus books (podéis pasaros por su web, por vuestra librería más cercana o grandes superficies como Fnac o La casa del libro y pedir vuestro ejemplar). 

Hará cosa de dos años, casi había arrojado la toalla. Tenía más que asumido que no era un autor de novelas. Lo mío era el relato, y punto. No daba con una historia merecedora de habitar en más de quince páginas. Hubo intentos fallidos, incluso una novelita corta en un cajón. Pero nada más. Darío Vilas, Javier Pellicer o Ignacio Cid me decían por aquel entonces que me lanzara, que había que dar caza a la novela y colgarla en el salón de casa, sobre el sillón orejero. 
Se convirtió casi en una obsesión. Y como toda obsesión, su fruto fue el opuesto: todo cuanto se me ocurría, se me antojaba basura

Fue, curiosamente, escribiendo relatos para una antología, cuando todas las piezas se ordenaron en mi cabeza como por arte de magia. La antología: Girando en Simetría. En los relatos que escribí para la misma pueden leerse algunos pasajes y personajes de Telaraña. Girando en Simetría (que al principio iba a tener un hilo argumental que unificara todos los relatos, o gran parte de ellos) se convirtió en un campo de pruebas. Así nacieron Héctor, Alberto, Joan o Cotard.
Al terminar con los relatos, le conté a Darío (que para eso es uno de los padres de la criatura) mi intención de escribir una novela ambientada en la isla. Me dio su bendición y me senté a escribir como si por un descosido del alma se me cayeran las palabras. No voy a decir que la novela saliera sola ni que no fuera un proceso que me conllevara revisiones, relecturas y variaciones. Pero sí que fue un viaje mucho más llevadero de lo esperado. Los personajes y muchas de las escenas aparecieron en el papel como si llevaran mucho tiempo preparados para saltar a la hoja en blanco. Maduros. Apenas tuve que golpearles un par de veces con el cincel. Ya estaban construidos. Comprendí que todo ese tiempo de obsesión sí que había servido para algo: criba. Selección. 

Cuando creía que no estaba haciendo nada, que mi pequeño duende creador estaba sentado en su sofá, desestimando ideas, lo que en realidad ocurría en ese caótico epicentro es que se forjaba una historia. Solo hizo falta encontrar el momento y el lugar donde dar a luz. Aquel fue el momento, sin duda, y el lugar: Simetría, donde todas pesadillas se hacen realidad

Ahora, tomo un ejemplar entre las manos, lo sopeso y se me escapa la sonrisa al pensar la de noches que me acostaba con los ojos abiertos y el corazón al galope, cuando iba al colchón con un párrafo o diez páginas recién escritas y pensaba: ¿Se publicará alguna vez? ¿Qué cara pondrá ese lector potencial al leer esta locura? ¿Le gustará? ¿Se quedará con ganas de más? 

Poco a poco, lectores se acercan y me responden todas esas preguntas. Les oigo hablar de esos personajes que una vez estuvieron dentro de mí, solo dentro de mí. Me dicen que les quieren, que les odian, que le dan lástima, que les hacen vomitar. Que les entretienen. Ya no son míos, ya no es mi historia. Ahora es suya. Y yo, que siempre lo tuve claro, descubro que sí, que por esto mismo es por lo que uno escribe. 
Desde aquí, dar las gracias a Tyrannosaurus books, por apostar por esta novela. Y a ti, lector, invitarte a leerla, a hacerla tuya. 

Ah, una cosilla más: la novela forma parte de la colección DIRT de Tyrannosaurus books. En concreto, es el número 3. Pero NO es la tercera parte de una saga. Comparte con sus hermanas de colección (El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas, y la ya citada Girando en Simetría) el hecho de estar ambientada en la misma ciudad. Entre unas y otras hay guiños, referencias y personajes comunes pero las tramas son completamente independientes. Telaraña (o cualquier obra de la colección) puede leerse sin haber leído las otras dos. 
Repito: Telaraña no forma parte de una saga.
Aún

Hasta el próximo desmayo, seguid soñando.


C.

martes, 24 de marzo de 2015

Girando en Simetría

Desde que leí Imperfecta Simetría, obra brutal e inclasificable parida por dos locos como Darío Vilas y Rafa Rubio, supe que quería escribir sobre esa isla extraña y decadente. Aquel paraje suponía el escenario perfecto para darle forma a un montón de historias que me apretaban en la sesera. No sé cuántas veces le dije a Darío por privado: «Tenemos juntarnos y escribir sobre Simetría», seguramente fueron demasiadas. Las suficientes, en todo caso, para que el gallego contara conmigo cuando esa vena negra que lleva dentro le explotó y decidió regresar a la ciudad flotante.

El proyecto sirvió, además, para conocer al otro padre de criatura, Rafa Rubio, y para colaborar con un autor al que profeso un cariño y una admiración muy profundos: Ignacio Cid Hermoso. El proceso creativo fue una balsa de aceite. Apenas tardamos un par de días en acoplarnos. Fue fácil; la única premisa era la libertad total, siempre y cuando la idiosincrasia de la isla permaneciera vigente. Qué lujo, qué placer. Pocas veces he escrito de esa manera, con las cosas tan claras desde el principio, con el tono calculado desde la primera línea. Simetría tiraba de mi lengua y yo me dedicaba a no perder el dictado. Un autómata al servicio de la isla. Libre y preso a la vez.

Me encontré tan a gusto, que de los relatos que aporté a la antología surgió lo que, hasta el momento, no había sido capaz de hallar por mi cuenta: una historia que me convenciera lo suficiente como para lanzarme, de una vez por todas, a por la novela. Y de Girando en Simetría surgió Telaraña. Pero eso es otra historia.

Hoy vengo a anunciar que Girando en Simetría ya está aquí. Será el número 2 de la colección Dirt (inaugurada por otra obra ambientada en la misma ciudad, El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas)  y gracias a Tyrannosaurus books la tendréis en las estanterías a partir del 2 de abril. O sea YA. Solo espero que la química que surgió entre los cuatro autores cale en el papel y llegue a vosotros. Jo, lo vais a flipar.
Así que coged nuestra mano y dejad que os llevemos a la isla de la que ya no querréis (ni podréis) salir.




Ficha técnica

Título
: Girando en Simetría
Autores: Darío Vilas, Ignacio Cid, Rafa Rubio, José Luis Cantos.
Género: Col. Dirt #2/ Realismo bizarro, realismo sucio, horror.
Páginas: 156
Formato: 140 x 210mm. Portada a color (300 gr.) con laminado mate. Interior papel novela 80 gr. en blanco y negro. Rústica con solapas.
A la venta: 2 de abril de 2015
ISBN: 978-84-943638-2-5
PVP: 13,95€

Recopilatorio de relatos ambientado en la isla de Simetría, coordinado por Darío Vilas (ganador del Premio NOCTE 2014 a la Mejor Novela de Terror Nacional).

«UN DESCENSO AL INFIERNO DE LA CIUDAD-TELARAÑA DEL QUE NINGÚN LECTOR VOLVERÁ SIENDO EL MISMO».

Sinopsis
¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para arrancar de las entrañas del infierno a las personas a las que amas?
Un recorrido a base de giros bruscos, un camino en línea discontinua que es solo de ida; porque nadie regresa jamás de Simetría.
Un descenso al infierno de la ciudad-telaraña del que ningún lector volverá siendo el mismo.