viernes, 25 de julio de 2014

Nudos de cereza, de Ignacio Cid Hermoso

Sinopsis: Marcos es periodista. Está casado y tiene un hijo. Su día a día naufraga en el suave mecer cotidiano de quien no espera gran cosa de la vida. Hasta que una mañana Marcos recibe la noticia de la muerte de su abuela. La enigmática y fría abuela Jacinta. En ese momento, a su mente regresan todos aquellos recuerdos estivales con olor a crema solar, el pueblo, sus amigo, el río...

Y su hermana Carolina. 

Un quiste en su memoria le grita que en ese espacio vacío y abandonado hubo antes algo doloroso e indeciblemente bello que acabó en tragedia. 

La pequeña Carolina fue asesinada a los catorce años. Violada, mutilada y ahogada en un bidón de plástico. Ahora, después de tanto tiempo, alguien parece estar interesado en que Marcos recuerde. En que despierte de su letargo. 

Una extraña carta astilla su existencia mientras su matrimonio comienza a derrumbarse. En ella, una oscura pregunta lo devuelve a la vida: ¿Quién mató a Carolina Berenguer? 

Marcos descubrirá, en un viaje iniciático, que el pasado no se puede reducir nunca a una simple pregunta

Esta es la premisa que nos catapulta a la segunda novela de Ignacio Cid Hermoso, autor de numerosos relatos aparecidos y premiados en distintas publicaciones, así como de la antología Texturas de miedo (Saco de Huesos), y la novela El osito cochambre (23 escalones). Retorciendo un poco última frase de la sinopsis, diré, como primer brochazo de este artículo de opinión, que rara vez una novela se reduce a una simple respuesta. Es lo primero que saco en claro tras leer Nudos de cereza, y, a la par, es un aviso a navegantes: absténgase aquellos lectores que solo busquen una obra tipo: asesinato-investigación-resolución como el que busca una bolsa de patatas para quitarse el gusanillo. Esta obra ofrece algo más que un mero juego de intrigas, aunque durante buena parte de la misma, se sirva de ese motor, de ese anzuelo, para enganchar al lector. 

Creo que no sorprendo a nadie al confesar que Cid Hermoso es un autor al que profeso una gran admiración. Empecé a odiarle en los Calabazas en trastero, cuando descubrí a un autor joven, jovencísimo, que se desenvolvía en las letras con una desfachatez y un desparpajo insultante para el resto de infelices juntaletras. El osito cochambre vino a confirmar todas esas cosas que ya se le veían en las extensiones cortas: la belleza de sus figuras, su romance con el surrealismo. Se destapaba, además, su destreza como novelista. Nudos de cereza es el siguiente paso en esta carrera de fondo. Una especie de confirmación. Más templada y sobria que El osito. Puede que sea por eso que, en el primer tercio de la novela, estuve a la expectativa. La trama me llamaba la atención, pero aún no se había hecho conmigo. Estaba esperando al Nacho Cochambre, arrebatador desde la primera línea. Y lo cierto es que esa cara del autor aparece, pero solo cuando todo se precipita, cuando todo se acelera y te encuentras leyendo cien páginas del tirón.

Ignacio Cid ha hecho en esta novela un ejercicio de contención. Todo un acierto pues, aunque su esencia, su voz como autor sigue ahí (porque es una voz muy fuerte, muy personal) Nudos no es El osito. Nudos es distinta, un puchero a fuego lento. Y como tal, es de agradecer que el autor vaya deshaciéndose poco a poco en el caldo, para pegarnos justo en el paladar cuando llegamos, con el corazón en un puño, al esperado desenlace. Cid se va dosificando. Por eso al principio puede parecer que su estilo ha cambiado con respecto al Osito. Pero no es así. Simplemente el autor va abriendo su abanico al ritmo que la novela va destapando sus secretos, todo un acierto. 

La historia en sí es una caja de melancolías, un baúl de recuerdos en los que algunos son tan vívidos que casi puede identificarlos con vivencias del autor, incluso con memorias propias. La trama -a caballo entre los recuerdos de Marcos del pasado, y la búsqueda desesperada del Marcos del presente- puede que no destaque por su originalidad. Tampoco creo que lo pretenda. Es en el cómo, y no en el qué, donde Cid afila su tijera para recortar una historia endiabladamente compensada entre el diario personal, lleno de recuerdos, de veranos y añoranzas, y el puro thriller emocional, con todos sus giros y sus crudezas

El elenco de personajes no es demasiado amplio, pero satisface. Sobre todo el triángulo de esquinas afiladas que componen Marcos, su abuela Jacinta y su hermana, Carolina. Esta última brillando tanto en la trama del pasado, como en la del presente, con un aura misteriosa que encandila, y que a mí me ha recordado mucho a la Laura Palmer, que por hermosa y enigmática, por toda la carga de secretos que llevaba sobre sus hombros, tan clavada tenemos en el centro de nuestra niñez. Jacinta, la abuela hosca y hermética, es otra bomba de personaje. Incomoda verla aparecer marcando siempre esas distancias insalvables, tanto con el lector como con Marcos y Carol. Marcos es, quizás, el menos arrebatador de los tres. Pero eso no es algo negativo, no. Marcos es así, así está construido y así se desenvuelve. De hecho, es casi necesario que Marcos sea un alma a merced de los vientos de la vida, en vez de una roca, como su hermana. Porque sin ese Marcos, quizás no habría Nudos de cereza

Tengo clarísimo cuál es el aspecto negativo a resaltar: la portada. Una lástima que esta no acompañe a la sutileza que nos encontramos en la tripa del libro. 

Estamos, pues, ante una novela emocional, vestida de novela negra. Pero la destreza de Cid Hermoso es tal, que creo que conmocionará tanto a los seguidores de un género como del otro. Es más, conmocionará a cualquiera que se acerque al libro con ganas de dejarse llevar, cogido de la mano, por una de las voces más personales que he tenido el placer de leer. Un tour por las heridas que deja el pasado, ya que como dice la canción, cualquier cosa que no te mate dejará una cicatriz. Y la cicatriz que deja Nudos de cereza, tanto en sus protagonistas como en el lector -la mía, en particular, es Carol caminando por la calle-, es amarga, dulce y profunda. Muy profunda. 

Título: Nudos de cereza
Autor: Ignacio Cid Hermoso
Nº de páginas: 340. 
ISBN 978-84-941078-8-7
Editorial: Punto en bocca


1 comentario:

  1. Me encanta tu reseña ^^
    Pues si la imagen que más te gusta es la de Carol caminando por la calle, quizá deberías ver el booktrailer que hicimos :) (si no lo has visto ya)
    https://www.youtube.com/watch?v=ocgKIjH7VXk

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