lunes, 3 de noviembre de 2014

Premios Nocte 2014

El viernes 31 de octubre, aprovechando la celebración de la Semana Gótica de Madrid, tuvo lugar la entrega de los Premios Nocte 2014, entregados a las mejores obras de terror publicadas en 2013.

Como os comentaba hace unos días, mi relato Espina de Cristo optaba al galardón en la categoría de mejor relato nacional, pero finalmente el premio recayó sobre José María Tamparillas y su texto La mirada del Dodo, perteneciente a la antología Anatomías secretas, coordinada por el grupo de autores La hermandad de Poe. Desde aquí, mi sincera enhorabuena al ganador.

Me hubiera gustado traerme el premio para Murcia, claro. Sin embargo, estar entre los candidatos ya supone una satisfacción enorme, teniendo en cuenta los nombres con los que me codeaba.

Además, la "derrota" viene endulzada por la victoria de Darío Vilas  (grandísimo autor, y mejor amigo aún) en la categoría de Mejor Novela Nacional. El hombre que nunca sacrificaba gallinas viejas fue elegida por la asociación como la mejor del año. Supone un reconocimiento más que merecido a un autor que viene demostrando hace años que el terror no está reñido con la exquisitez de estilo, que se puede asustar sin recurrir a tópicos ni a refritos, que el terror tiene más caras que las que aparecen entre las máscaras más vendidas en Halloween. Que un escritor, mientras tenga una voz propia, rotunda y depurada puede escribir lo que quiera.

Premiar a El hombre que nunca sacrificaba gallinas viejas creo que es apostar por una literatura viva, inclasificable, prosa desde las entrañas. Aquí os dejo el enlace a la entrada que le dediqué a la novela.

El resto del palmarés de los Premios Nocte 2014 lo componen: Santiago Eximeno que se llevó la distinción a mejor antología de relatos por Umbría. Mark Z. Danielewski como autor del mejor libro extranjero con “La casa de las Hojas”. La Editorial Valdemar fue el Premio Honorífico 2014. La categoría de mejor relato extranjero quedó desierta. 


jueves, 30 de octubre de 2014

Un buen año

Estamos acercándonos al final del 2014, y creo que es conveniente detenerme un momento, echar la vista atrás y contemplar la estela de buenas noticias que ha dejado tras de sí este año; un buen año. Obviamente, no todo ha sido bueno (o todo lo bueno que esperaba) pero qué duda cabe de que todos ellos han sido pasos hacia delante, que me han hecho crecer y aprender en muchos sentidos.

En enero salía a la venta Hasta siempre, princesas, la primera antología en la que, además de participar con un relato, me puse a los mandos como coordinador. Fue un trabajo largo y duro, durante el cual colaboré, conocí y entablé amistad con muy buenos grandes autores. Se trata, además, de algo así como el legado que dejó la web, ya extinta, "Cultura Hache". Tanto esfuerzo dio sus frutos, y entre todos obtuvimos una antología sólida, que hacía honor a la idea que tenía en la cabeza: hacerle justicia a la figura de la mujer, tan olvidada y marginada a lo largo de la historia. Una lástima que la situación actual de la editorial que decidió publicarla (así como el escaso trabajo de promoción) hayan llevado a Hasta siempre, princesas a un olvido rápido e injusto, por la calidad del contenido como por la cuidada edición. Espero tener pronto noticias, poder hacerme con unos cuantos ejemplares y distribuirlos, aunque sea de manera simbólica, entre los que habéis mostrado interés por ella. Una de cal y otra de arena. Un pequeño gran chasco, es cierto, pero que no puedo permitir que empañe el hecho de que pudimos ver materializado un proyecto al que le tenía tanto cariño.

A comienzos del verano llegaba Relicario para insomnes (Saco de Huesos), y esto sí que fue un subidón total: mi primera obra en solitario publicada en papel. Una colección de relatos con la que quería presentarme como autor a cualquier par de ojos interesados en mis fantasías. Relicario tuvo, y está teniendo, muy buena acogida. Las reseñas (que podéis consultar aquí) han sido muy positivas, así como los comentarios que me han hecho llegar lectores, amigos y compañeros. La antología sigue a la venta (aunque la tirada empieza a agotarse). Podéis comprarla online en la web de la editorial. O, como han hecho muchos lectores, otra opción es que os pongáis en contacto directamente conmigo (por facebook o twitter, o directamente por el blog), si queréis un ejemplar dedicado y firmado.

Por si esto no fuera poco, Espina de Cristo, uno de los relatos que aparecen en Relicario para insomnes (y que vio la luz un año antes, en la antología Calabazas en el trastero: supersticiones) se coló como finalista en la categoría de Mejor Relato Nacional en los Premios Nocte, cuyo fallo se conocerá este viernes, 31 de octubre. El tópico está ahí, y aunque ganarlo sería una alegría enorme, estar entre los finalistas ya es todo un espaldarazo, una muestra de algo debo estar haciendo bien.
Además, esta semana también he sabido que este mismo relato, Espina de Cristo, quedó en segunda posición en los Premios Nosferatu (coordinados por OcioZero). Por lo que se ha convertido, de largo, en mi relato más reconocido hasta la fecha.

Pero el plato fuerte aún está por llegar. En diciembre, Dissident Tales editorial publicará mi primera novela, Telaraña. Una obra que ambienté en Simetría, ciudad ficticia de la que ya os he hablado otras veces y que me inspiró para dar ese salto, tan temible, que supone pasar del relato a la novela. Os podéis imaginar la ilusión que me hace haber encontrado una editorial dispuesta a apostar por una novela en la que me volqué, dar con personas tan ilusionadas con el proyecto como tú mismo. Un auténtico placer, y otro pasito más en esta carrera de fondo.
Hablaré y hablaremos largo y tendido de la ciudad, de la novela y de todo el universo de Simetría en futuras entradas. De momento, si queréis ir abriendo boca y familiarizándoos con la ciudad, os dejo el enlace a la web oficial de Simetría. Aquí podréis ver lo que ya hay escrito sobre la isla decadente, y también todo lo que está por venir que, os lo aseguro, es mucho y muy bueno.

Esto es lo que me ha dado el 2014 en la faceta escritoril. Espero que el 2015 también dé para una entrada tan larga. Gracias a todos los que me apoyáis. Sois indispensables.

Hasta el siguiente desmayo, seguid soñando. Y permaneced atentos a Simetría.


C.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas

Sinopsis: Marquitos Laguna se ha retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro. Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. O al menos eso creía hasta hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá, dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor: 
Que regresen sus noches más oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia. 
O que haya llegado la hora de volver a sacrificar.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es una historia de realismo bizarro, de una isla que alberga toda la inmundicia humana, de fantasmas del pasado que regresan a golpe de vaso de güisqui sobre la barra de un bar. De vampiras imaginarias, de zombis mentales que acompañan a su protagonista y de un ente vengativo que pretende culminar una obra maestra del asesinato:
La Magnolia Azul.

Darío Vilas no es un desconocido en esto de la literatura. Nos dejó claro cuál era su estilo en dos antologías previas, una propia y otra compartida: Imperfecta Simetría (Círculo Rojo) y Piezas desequilibradas (23 escalones). Y nos demostró que con ese estilo se pueden saltar las vallas de los convencionalismos y hacer novelas alejadas del arquetipo, del tópico. Novelas con señas de identidad que no apesten a refrito. Tarea difícil cuando, para más inri, se trata de un género tan concurrido en los últimos tiempos como el género zombi. Pero ahí están Instinto de superviviente y Lantana (precuela de la anterior) para quien quiera comprobar que incluso andando entre podridos se puede hacer buena literatura. Literatura de autor. 

Para El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, Darío Vilas regresa a la que es su ciudad: Simetría. Una urbe decadente por la que el autor me ha confesado más de una vez que siente tanto amor, como odio. Una contradicción normal, tratándose de esa ciudad. El autor vigués retoma, además, a otro viejo conocido: Marcos Laguna.

Tenemos Simetría, y tenemos a Marquitos. ¿Pero qué es Simetría? ¿Quién es Marcos Laguna?, se preguntarán los que aún no se hayan acercado a este oscuro y magnético universo. He aquí una pequeña guía para no iniciados. Simetría es una ciudad ficticia la cual estuvo hace tiempo unida a la Península Ibérica. Por unas razones o por otras, en este pequeño punto geográfico parece condensarse lo más bajo de la sociedad y la moral humanas, y la ciudad pronto se convierte en una jungla con sus propias leyes. A mediados del siglo XX tuvo lugar el maremoto que, como un castigo divino, separó a la ciudad de la península. Desde entonces, Simetría permanece apartada de toda civilización; cada vez más alejada de la luz y de la tierra que la amparó. Cada vez más violenta. 

En semejante crisol se retuercen personajes de lo más variopinto, entre los que destaca Marcos Laguna; un tipo bestial. Dos metros de locura y nudillos con un pasado oscuro (que podemos descubrir en las anteriores incursiones de Vilas en la isla, Imperfecta Simetría y Piezas desequilibradas). Y es en este punto, donde arranca El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas. 

Nada más empezar la novela, nos encontramos con un Marcos retirado del oficio. Vive feliz y tranquilo en una pequeña parcela de su propiedad. Se agencia algo de dinero vendiendo huevos y vino. Sus noches oscuras han quedado atrás. Pero todo está a punto de cambiar...

Narrada en primera persona, a un ritmo vibrante que no deja ni un segundo de respiro, Las gallinas viejas, de Darío Vilas, propone al lector un viaje lisérgico, descarnado y emocional por las entrañas de la isla y de Marcos Laguna. Un personaje que aúna a la perfección la idiosincrasia de la isla: la belleza de la basura, lo mucho que duelen las cosas bellas. Amor y muerte. En particular (y no ahondaré más pues pretendo desvelar lo mínimo) me fascinan los pasajes más surrealistas, cómo esa magia negra choca de frente con la materialidad de Marcos Laguna. La manera en que ese personaje de roca se muestra como un universo mucho más enrevesado de lo que aparenta a simple vista.

Se trata pues, de una obra extraña, por su frescura y su negativa a encasillarse en ningún género. Surrealismo, terror, thriller, humor negro... Darío Vilas los combina como si semejantes aleaciones fueran comunes. Quizás debieran serlo. Resulta estimulante como lector encontrarte con obras que no puedes (que no debes) juzgar solo por la piel, por la cáscara. Hay que hincarle el diente para comprobar que el puñado de reseñas entusiastas que trae esta novela bajo el brazo no es coincidencia. Puede que no esté planteada para ser leída por cualquier estómago. Requiere del lector que este se deje seducir por su propio lado oscuro. Meterse en la piel de Laguna puede resultar tan estimulante como perturbador. A la larga, esa pequeña contra se convierte en otro acierto de Vilas.

No dudé ni un segundo cuando el autor me ofreció escribir el prólogo de El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas. El texto salió prácticamente solo, como si Darío Vilas me lo sonsacara desde el otro extremo del vacío virtual. En su día, y sin haberla leído, supe que se trataría de una gran novela, me lo dijeron mis tripas. Se convertiría en una novela de esas que inspiran a lectores y escritores, de las que recuerdan por qué leemos y para qué escribimos. La novela de un autor con voz una propia, reconocible. Auténtica. Lo sabía, me lo dijeron las tripas, y las tripas rara vez de se equivocan.     



Título: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas
Autor: Darío Vilas
Nº de páginas: 184
ISBN 978-84-941020-8-0
Editorial: Tyrannosaurus Books

viernes, 25 de julio de 2014

Nudos de cereza, de Ignacio Cid Hermoso

Sinopsis: Marcos es periodista. Está casado y tiene un hijo. Su día a día naufraga en el suave mecer cotidiano de quien no espera gran cosa de la vida. Hasta que una mañana Marcos recibe la noticia de la muerte de su abuela. La enigmática y fría abuela Jacinta. En ese momento, a su mente regresan todos aquellos recuerdos estivales con olor a crema solar, el pueblo, sus amigo, el río...

Y su hermana Carolina. 

Un quiste en su memoria le grita que en ese espacio vacío y abandonado hubo antes algo doloroso e indeciblemente bello que acabó en tragedia. 

La pequeña Carolina fue asesinada a los catorce años. Violada, mutilada y ahogada en un bidón de plástico. Ahora, después de tanto tiempo, alguien parece estar interesado en que Marcos recuerde. En que despierte de su letargo. 

Una extraña carta astilla su existencia mientras su matrimonio comienza a derrumbarse. En ella, una oscura pregunta lo devuelve a la vida: ¿Quién mató a Carolina Berenguer? 

Marcos descubrirá, en un viaje iniciático, que el pasado no se puede reducir nunca a una simple pregunta

Esta es la premisa que nos catapulta a la segunda novela de Ignacio Cid Hermoso, autor de numerosos relatos aparecidos y premiados en distintas publicaciones, así como de la antología Texturas de miedo (Saco de Huesos), y la novela El osito cochambre (23 escalones). Retorciendo un poco última frase de la sinopsis, diré, como primer brochazo de este artículo de opinión, que rara vez una novela se reduce a una simple respuesta. Es lo primero que saco en claro tras leer Nudos de cereza, y, a la par, es un aviso a navegantes: absténgase aquellos lectores que solo busquen una obra tipo: asesinato-investigación-resolución como el que busca una bolsa de patatas para quitarse el gusanillo. Esta obra ofrece algo más que un mero juego de intrigas, aunque durante buena parte de la misma, se sirva de ese motor, de ese anzuelo, para enganchar al lector. 

Creo que no sorprendo a nadie al confesar que Cid Hermoso es un autor al que profeso una gran admiración. Empecé a odiarle en los Calabazas en trastero, cuando descubrí a un autor joven, jovencísimo, que se desenvolvía en las letras con una desfachatez y un desparpajo insultante para el resto de infelices juntaletras. El osito cochambre vino a confirmar todas esas cosas que ya se le veían en las extensiones cortas: la belleza de sus figuras, su romance con el surrealismo. Se destapaba, además, su destreza como novelista. Nudos de cereza es el siguiente paso en esta carrera de fondo. Una especie de confirmación. Más templada y sobria que El osito. Puede que sea por eso que, en el primer tercio de la novela, estuve a la expectativa. La trama me llamaba la atención, pero aún no se había hecho conmigo. Estaba esperando al Nacho Cochambre, arrebatador desde la primera línea. Y lo cierto es que esa cara del autor aparece, pero solo cuando todo se precipita, cuando todo se acelera y te encuentras leyendo cien páginas del tirón.

Ignacio Cid ha hecho en esta novela un ejercicio de contención. Todo un acierto pues, aunque su esencia, su voz como autor sigue ahí (porque es una voz muy fuerte, muy personal) Nudos no es El osito. Nudos es distinta, un puchero a fuego lento. Y como tal, es de agradecer que el autor vaya deshaciéndose poco a poco en el caldo, para pegarnos justo en el paladar cuando llegamos, con el corazón en un puño, al esperado desenlace. Cid se va dosificando. Por eso al principio puede parecer que su estilo ha cambiado con respecto al Osito. Pero no es así. Simplemente el autor va abriendo su abanico al ritmo que la novela va destapando sus secretos, todo un acierto. 

La historia en sí es una caja de melancolías, un baúl de recuerdos en los que algunos son tan vívidos que casi puede identificarlos con vivencias del autor, incluso con memorias propias. La trama -a caballo entre los recuerdos de Marcos del pasado, y la búsqueda desesperada del Marcos del presente- puede que no destaque por su originalidad. Tampoco creo que lo pretenda. Es en el cómo, y no en el qué, donde Cid afila su tijera para recortar una historia endiabladamente compensada entre el diario personal, lleno de recuerdos, de veranos y añoranzas, y el puro thriller emocional, con todos sus giros y sus crudezas

El elenco de personajes no es demasiado amplio, pero satisface. Sobre todo el triángulo de esquinas afiladas que componen Marcos, su abuela Jacinta y su hermana, Carolina. Esta última brillando tanto en la trama del pasado, como en la del presente, con un aura misteriosa que encandila, y que a mí me ha recordado mucho a la Laura Palmer, que por hermosa y enigmática, por toda la carga de secretos que llevaba sobre sus hombros, tan clavada tenemos en el centro de nuestra niñez. Jacinta, la abuela hosca y hermética, es otra bomba de personaje. Incomoda verla aparecer marcando siempre esas distancias insalvables, tanto con el lector como con Marcos y Carol. Marcos es, quizás, el menos arrebatador de los tres. Pero eso no es algo negativo, no. Marcos es así, así está construido y así se desenvuelve. De hecho, es casi necesario que Marcos sea un alma a merced de los vientos de la vida, en vez de una roca, como su hermana. Porque sin ese Marcos, quizás no habría Nudos de cereza

Tengo clarísimo cuál es el aspecto negativo a resaltar: la portada. Una lástima que esta no acompañe a la sutileza que nos encontramos en la tripa del libro. 

Estamos, pues, ante una novela emocional, vestida de novela negra. Pero la destreza de Cid Hermoso es tal, que creo que conmocionará tanto a los seguidores de un género como del otro. Es más, conmocionará a cualquiera que se acerque al libro con ganas de dejarse llevar, cogido de la mano, por una de las voces más personales que he tenido el placer de leer. Un tour por las heridas que deja el pasado, ya que como dice la canción, cualquier cosa que no te mate dejará una cicatriz. Y la cicatriz que deja Nudos de cereza, tanto en sus protagonistas como en el lector -la mía, en particular, es Carol caminando por la calle-, es amarga, dulce y profunda. Muy profunda. 

Título: Nudos de cereza
Autor: Ignacio Cid Hermoso
Nº de páginas: 340. 
ISBN 978-84-941078-8-7
Editorial: Punto en bocca


miércoles, 16 de julio de 2014

Concurso: En el Relicario

Mi antología, Relicario para insomnes, está teniendo muy buena acogida. Para celebrarlo he decidido organizar un sorteo.¿Qué tal si os regalo 3 lotes de libros? Bien, ¿verdad? Además es muy, muy sencillito. Solo tenéis que seguir los siguientes pasos.

¿Cómo podéis participar en el sorteo? Fácil.

1º Hazte seguidor de mi cuenta en Twitter: @JosLuisCantos.

2º El plazo empieza el viernes 18 de julio de 2014, y se extiende hasta el 4 de agosto (ambos incluidos). ¿Qué tienes que hacer? Subir un tweet con el hashtag #enelRelicario o mencionándome en el tweet como @JosLuisCantos, respondiendo a esta sencilla pregunta: ¿Qué guardarías en un relicario? De esta forma entrarás directamente en el sorteo de uno de los 3 lotes, compuestos por:

- Lote 1. Terror Clásico: Legendarium vol. IV + Fantasmagoria, (Tombooktu)
- Lote 2. Zombi: Antología Z vol. 4 + Antología Z vol. 6 (Dolmen)
- Lote 3. Miscelánea: Esa bella melodía, antología de microrrelatos de Pedro Escudero (23 escalones) + Horror Hispano: monstruos clásicos (DH) + Amy, ¿quieres jugar?, novela de Samantha Lee (23 escalones).    

3º El sorteo se realizará a través de la web "Alazar". Los ganadores se darán a conocer vía Twitter y Facebook. El primero de los ganadores podrá elegir entre los 3 lotes. El segundo entre los dos que resten y el tercero recibirá aquel que hayan descartado los dos primeros. 

¿Qué os parece? No me diréis que no son unos premios suculentos, y participar es muy fácil. Así que ya sabéis. Compartid, seguidme, tuitear, y a por los libros.


Hasta el siguiente desmayo, seguid soñando.

C.


jueves, 19 de junio de 2014

Donna angelica vs. donna diavola

Me gustaría recuperar el buen hábito de comentar por aquí los libros que van pasando por mis manos. Para la ocasión he querido reservar un libro al que, por diversos motivos, le tenía muchas ganas: Donna angelica vs. Donna diavola, de la escritora Elena Montagud, publicada por Tombooktu.

Se trata de una antología de relatos cortos, de temática dispar aunque todos ubicados de manera más o menos clara en el género de terror, y que cuyos textos tienen un hilo vertebrador  que los une: la confrontación entre bien y el mar personificada en la figura de la mujer. Esto fue lo primero que me llamó la atención tanto como lector, como autor. Esa dicotomía tan inherente a la psique humana es algo que me fascina e intriga. Si además dicha confrontación se enfoca desde la figura de la mujer, donde esos laberintos emocionales son, a veces, mucho más retorcidos y ricos en matices; la obra ya cuenta con una buena base para ganarme.

El resultado es más que satisfactorio. Aunque no en todos, la dualidad queda patente en muchos de los relatos y, lo que es más importante, domina el tono general de la obra. La única pega es, a mi modo de ver, cierta desigualdad en la calidad de los textos. No me he encontrado con ninguno que me disguste, ni mucho menos. Pero sí he apreciado una diferencia sustancial entre los que en mi opinión son los mejores y los relatos más flojos de la colección.

Veámoslos un poco más en detalle, sin desvelar nada de la trama:

Otredad abre de forma muy contundente la antología. Toda una declaración de intenciones. Un drama sórdido donde las escasas llamas de esperanza que luchan por brillar en el seno de una familia se apagan a duros golpes de realidad. Muy conseguido el monólogo interior del niño. Un muy buen comienzo.

Credibile est illi numen inesse loco es el titulo del segundo relato en el que el nivel se mantiene, incluso sube unos cuantos quilates (acabo de pensar que el nivel literario podría medirse en quilates, y me gusta). La sala de cine como escenario, una peli de terror de fondo y una extraña mujer en el centro del bucle. Relato extraño y atrayente que vive del suspense y exige al lector alguna que otra lectura entre líneas para extraerle todo el jugo a la fruta.

En Números me pareció que la autora aflojaba un poco la tremenda presa con la que somete al lector gracias a dos primeros asaltos que dejan sin aire y con ganas de más. Es un relato escrito con solvencia. La historia promete en las primeras páginas, pero se desdibuja y atropella en los dos tercios restantes. Me dio la sensación de que había prisa por poner el punto final. La trama tiene mucha miga; tanta que creo que merece una extensión mayor para aprovecharla al máximo.

Carta a un padre de Valencia me parece una hermosa rareza dentro de la antología. Aparentemente puede ser el relato que más desentona con el resto del conjunto. Sin embargo, es una pieza que engarza a la perfección con el resto, aporta heterogeneidad y profundidad al todo. Un buen ejercicio de estilo donde se puede apreciar el talento de la autora para adaptar su discurso y su forma en función del relato.

La inocente parricida es el relato que menos me ha gustado. Bastante plano. No llega a cautivarme como lector, no me sumerjo en su historia. Transcurre ante mis ojos como un cuento, pero sin el estremecimiento final que merece.

Tampoco me entusiasmó El reverso de la palabras. Aunque muy superior al relato que le precede, volví a encontrar en él una historia que merecía un poco más de reposo y una mayor extensión. La idea inicial es buena, así como el desenlace. Se pierde quizá un poco por el camino.

El ángel mudo es la perla de la colección. La antología ya merece la pena solo por estar incluido este texto. Se intuye que se trata de un relato más maduro que otros. La autora se presenta mucho más segura en su estilo, con una voz más personal y depurada. Su trama es brutal, subyuga y te hace volar horrorizado sobre las páginas. Un gran relato.

No esperaba encontrarme con un texto como La chica de los ojos grises a modo de colofón. Un relato mucho más largo que el resto y en el que Elena Montagud quiere volcar todo lo que tiene. Mi impresión es que no le hace ningún favor estar situado detrás de El ángel mudo. Sin embargo, y analizado sin tener en cuenta el zarandeo emocional de aquel, La chica de los ojos grises viene a plasmar la suma de todo leído hasta el momento. En él vemos todos los ingredientes que, relato a relato, Elena a ido incorporando a su puchero de horrores. Hay romanticismo, belleza, miedos, sangre, muerte, drama... Quizás le pesa un poco el ritmo denso en el nudo, pero lo solventa bien con un desenlace que remonta y vuelve a dejar el listón alto.

En definitiva, me ha parecido una buena antología a la que solo debilitan un par de eslabones sensiblemente inferiores al resto. Por otra parte, los destellos de talento: La chica de los ojos grises, Carta a un padre de ValenciaCredibile est illi numen inesse loco y, sobre todo, Otredad y El ángel mudo son más que suficientes para hacernos olvidar esos puntos flacos y darnos cuenta de que estamos ante una autora con una voz personal, que promete muchas y largas horas de buena literatura.


Título: Donna angelicata vs. Donna diavola

Autora: Elena Montagud

Nº de páginas: 176

ISBN: 9788415747352

Editorial: Tombooktu



C.

lunes, 12 de mayo de 2014

Relicario para insomnes

¿Qué guardarías dentro de un relicario? Durante seis años, yo he guardado muchas cosas: sueños, pesadillas, alegrías, dolores, sufrimientos, esperanzas, inquietudes, desvelos. A todos esos sentimientos intenté darles forma de relato y  guardarlos. Hasta que un día encontré que el relicario estaba lleno a rebosar. No cabía más que una nana de despedida, una oración que bendijera el viaje que estaba a punto de comenzar:

En el relicario, las sombras, la tinta, la luna.
En el relicario, los demonios, la locura.
Dentro, la duda, la puerta, el cerrojo.
Dentro nadie escucha, arden los despojos.

En el relicario, el secreto, la mentira, el ojo.
El relicario se mueve, palpita, se tiñe de rojo.
Fuera, el aire, el sol, fuera la luz.
Dentro del relicario, nosotros.
Dentro del relicario estás tú. 

Queda poco, muy poco, para que ese viaje llegue a su fin (o a un nuevo principio, según se mire) por lo que ya puedo anunciar el secreto a voces: Ediciones Saco de Huesos está a puntito de publicar la que será mi primera obra en papel, «Relicario para insomnes»
Como adelanto de lo inminente, os dejo la genial portada que Martín de Diego Sádaba creó para la obra (pinchad aquí si queréis visitar la web de este magnífico ilustrador). 

Y es que creo que las esperas, los nervios y las incertidumbres han valido la pena.
Pero, ¿qué es Relicario para insomnes? Se trata de una antología en la que he procurado reunir los que creo que son mis mejores relatos. Desde aquellos publicados en diversas antologías como H-Horror o Calabazas en el trastero, hasta relatos completamente inéditos. Es una larga panorámica de mi trayectoria literaria, donde se pueden encontrar mis primeros coletazos en el mundillo (textos que vieron la luz allá por el 2008) y otros a los que puse el punto y final hace apenas unos meses. Un segundo paso en el camino (el primero fue «El ojo en la cerradura», podéis conseguirlo aquí), al cual espero ir sumando más en breve.

¿Y el género? Terror, fantasía oscura, algo de realismo mágico, retazos de retrato social son los ingredientes que suelo echar al caldero, aunque nunca he sido amigo de la etiquetas. Escribo desde dentro, sin pararme a pensar en cómo catalogarlo. Si quedan dudas, aconsejo echarle un vistazo a la portada, a ver qué sugiere (je, je, je). 

En futuras entradas os comunicaré cómo podéis haceros con vuestro ejemplar en papel.

Por último, me gustaría agradecer y mandar un fuerte abrazo a todas las personas que, de una manera u otra, me han ayudado en este viaje (que continúa, ya lo veréis). Escribir puede entenderse como un oficio solitario, pero detrás de cada autor hay mucha, mucha gente que, consciente o inconscientemente, apoya, motiva y empuja. Yo tengo, por suerte, muchos a quienes dar la gracias... Ellos, como todo, están dentro del relicario. La pregunta es: ¿te atreverás a abrirlo?


Hasta el próximo desmayo, seguid soñando. Creedme, merece la pena 

C.

martes, 18 de marzo de 2014

De Princesas y Relicarios

No existe mejor razón para retomar el blog que hablaros de proyectos que eclosionan.
Desde hace tiempo, rondaba por mi cabeza la idea de una antología centrada en la figura de la mujer (una figura que, de forma voluntaria a veces, y otras de manera completamente inesperada, siempre acaba calando en la inmensa mayoría de lo que escribo).
En un principio pensé que sería una antología propia, pero más tarde, al dar con el elemento vertebrador, me di cuenta de que yo solo no podría abarcar el proyecto. Una conversación con una amiga, historiadora del arte, me descubrió, entre copas de vino, la cantidad de mujeres cruciales que, por el hecho de nacer con ovarios, fueron relegadas a un segundo plano. Entre la fascinación y la indignación, escuché entresijos de la Historia, oscuros requiebros donde fueron confinadas figuras que (creo) todos deberíamos conocer. Eso me espoleó a llevar a darle forma a la obra, aunque esta nunca llegara a publicarse; era un propósito al que merecía la pena dedicar tiempo y esfuerzo. Me entusiasmaba imaginar una colección de relatos en los que pudiéramos conocer un poco más a mujeres como Lilith, Eris, la diosa de la discordia, Báthory, Morgana, Janis Joplin, Medusa o Juana la Loca.

A través del foro de, la ya desaparecida web, Cultura Hache abrí una mini-convocatoria. Algunos autores acudieron a la llamada, a otros los invité porque quería que estuvieran, sí o sí. Y, entre todos, surgió: «Hasta siempre, princesas».



Animé a los autores a explorar sus personajes. Se admitió todo, desde el relato puramente histórico, hasta la completa revisión de los mitos (como en el caso de mi relato, que, aunque mantenga la médula, es un trasunto de la leyenda de Medusa). Pero buscando siempre la mirada entre bambalinas, no quedarnos solo en el nombre, ni en los datos más extendidos en la cultura general, sino encontrar a las mujeres que había detrás, ya sin maquillaje y sin el peso de los mitos. Y creo que realmente lo conseguimos; una antología heterogénea, con muchos matices y géneros aunados por un solo hilo conductor: la fuerza de sus protagonistas.

La editorial Libralia no dudó en apostar por la propuesta, y hoy, nuestras princesas, que tienen más de guerreras que de damiselas turulatas, ya están al alcance de todos.

Estos son los autores y los relatos que componen «Hasta siempre, princesas»:

1. La venganza eterna (Ángeles Mora)
2. La mujer con alma de cuervo (Rebeca Gonzalo)
3. El celo trastornado (Gervasio López)
4. La portadora del mal (Manel Güell)
5. Las dos muertes de la espía (Cristobal Sanchez Morales)
6. La señora de las manzanas (Ana Morán Infiesta)
7. Los fantasmas del pasado (Juan Ignacio Vidal)
8. La elegida de Amón (Beatriz Troitiño)
9. La dama carmesí (Tony Jiménez)
10. La vieja Pata de Hueso (Juan Angel Laguna Edroso)
11. La prueba de la serpiente (Elena Montagud)
12. El corazón solitario (David Gómez)
13. La voz del viejo Mississipi (Luisa Fernández)
14. La reina de la tierra (Anna Morgana Alabau)
15. Los ojos de piedra (J.L Cantos) 
16. La Francia de los cinco años (Pedro Moscatel)
Si estáis interesados, podéis haceros con vuestro ejemplar en:

- La web de la editorial: http://click-read.es/producto/hasta-siempre-princesas/
- En Amazon.
- Haciendo vuestro pedido en info@libralia.com
- O buscando el libro en vuestra librería más cercana. Si no estuviera disponible, podéis encargarlo y en unos días o lo traerán.

También hay un perfil de facebook, que podéis seguir para estar al tanto de novedades, presentaciones, reseñas, entrevistas con los autores.

Como nota final, añadir que es increíble ver cómo las redes y la literatura acercan a las personas. Es muy difícil describir la sensación de ver una idea materializada en un libro que nunca creías que vería la luz. Y aquí está, gracias al esfuerzo de un grupo de autores que volcaron toda su ilusión en el proyecto. Una muestra más de que los sueños pueden hacerse realidad y transformarse en adoquines que, poco a poco, nos van llevando hasta donde nosotros queramos.

Y hablando de sueños... Todavía tengo que contaros más. Tengo que hablaros de Saco de Huesos, tengo que hablaros de Relicario para insomnes
Eso será en la siguiente entrada, y, os lo prometo. Esta vez no me iré.
Esta vez, he vuelto para quedarme.

Hasta el próximo desmayo, seguid soñando (merece la pena).



C.