domingo, 16 de junio de 2013

Novedades litararias I

Este verano se presenta muy suculento en cuanto a novedades editoriales se refiere. Hay muchos y buenos lanzamientos de los que me gustaría hacer eco. De modo que esta entrada la dividiré en varias partes, para no hacerlas más extensas.

La primera novedad viene de la mano de Javier Pellicer, autor que se presentara con El espíritu del lince (Ediciones Pàmies, 2012), y que ahora vuelve con una obra que es todo un tributo a las novelas clásicas de fantasía y aventura: Legados.

Pellicer, con el que tuve el placer de compartir páginas en Crónicas de La Marca del Este (I y II), se ha declarado siempre fan de la espada y la brujería. El señor de los anillos o la saga de la Dragonlance son cimientos de su universo particular, por lo que era cuestión de tiempo que volviera a colaborar con Ediciones Holocubierta y los chicos de la Marca del Este (juego de rol en cuyo mundo se desarrolla la novela, Legados).



En esta novela nos reencontraremos con personajes que el escritor ya nos presentó en los relatos aparecidos en las Crónicas de la Marca del este, como el ingenioso Papiro.

Os dejo un extracto de la historia que dejará salivando a los amantes de este género, así como de los que disfrutan de la literatura de evasión y puramente lúdica.

Y un día llegó la Llama, sobre un carro ígneo, tirado por cuatro corceles blancos como la nieve del Liafdag. Y sobre el carro Luz, el más poderoso, recto y honesto de los Titanes. El fuego que portaron consigo iluminó la oscuridad de Penumbra, revelando a los Primogénitos, los elfos oscuros doblegados bajo la tiniebla de Espectra. (…) Y todas las criaturas que volaban, caminaban y nadaban se agitaron y criaron, multiplicándose al calor de la Llama. Y otras decidieron esconderse y medrar en la sombra de Penumbra. Y allí aguardan junto a los Antiguos, seres más viejos que la Llama y la Sombra, más viejos que el mundo y el tiempo, seres que duermen un sueño que no debe ser interrumpido... pero que pronto lo será.

Para acceder a la página oficial de la novela, pinchad aquí. Desde la web podréis echar un vistazo a los primeros capítulos de la novela, conocer a los personajes o pedir vuestro ejemplar. 

Por si esto fuera poco, Darío Vilas también tiene nueva novela (parece que los grandes se ponen de acuerdo). El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es el sugerente título de su nuevo trabajo. En él, Vilas vuelve (puede que por última vez) a ese género retorcido y fascinante que el autor vigués ha bautizado como "realismo bizarro", un híbrido entre el realismo sucio y el terror. Vuelve Darío Vilas y vuelve Simetría, la ciudad-isla a la deriva en el océano, pozo de depravación. Muchos somos los que, tras Instinto de Superviviente y Lantana (Dolmen editorial) esperábamos una novela de Vilas ambientada en ese universo personal: Simetría. El ciclo que comenzó con Imperfecta Simetría (Círculo rojo, 2009), y siguiera con Piezas desequilibradas (23 escalones, 2011) y con Girado en Simetría (antología aún inédita), parece llegar a su fin con El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, aunque sobre esto, y sobre los puntos en común entre esta novela y sus dos trabajos anteriores, el autor puntualiza: Aunque la trama, el tono y el estilo no tienen nada que ver con mis dos anteriores novelas, INSTINTO DE SUPERVIVIENTE y LANTANA: DONDE NACE EL INSTINTO, sí se podría decir que es una especie de novela puente entre estas y la tercera parte de la trilogía que vengo publicando con Dolmen Editorial, ya que transcurre en el mismo universo. Eso sí, aquí no hay zombis, aunque sí un guiño que mis lectores fieles sabrán captar de inmediato.



Con esta novela, editada por Tyrannosaurus books, la editorial abre su colección Dirt que, según la misma editorial explora la vertiente más inusual de la literatura de género. Realismo sucio con toques de terror, ciencia-ficción costumbrista, fantasía oscura... todo ello sumergido en un baño de ácido pulp en el que tiene cabida el drama, el humor, el sexo, la violencia o el gore de la mano de autores y textos de una calidad extrema. 
Os dejo este enlace donde podréis acceder a una sinopsis de la novela, reservar vuestro ejemplar (pidiéndola ahora, además, os enviarán de forma gratuita la antología Piezas desequilibradas, en formato ePub). 

El que estas líneas escribe no puede aseguraros que se vayan a tratar de supernovelas, no puede asegurar que no generen controversia, ni que defrauden a algunos. Lo que sí que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, es que estos dos buenos autores, vistos sus antecedentes, se han ganado, cuanto menos, la oportunidad de ser leídos. Dádsela.

Hasta el siguiente desmayo, seguid soñando.

C.

sábado, 25 de mayo de 2013

«El ojo en la cerradura», mi primera publicación en solitario

Cosas de la vida... De pequeño, me abrigaba bajo la sábana mientras mi padre me contaba cuentos. Luego, cuando aún andaba ensayando las letras en aquellos cuadernos de ejercicios en los que, lápiz en mano había que unir los puntos para formar la A, yo cogía un puñado de folios y dibujaba. Cada folio era una escena, una fotografía: en el primero, mis dedos torpes trazaban una montaña. En el segundo, un castillo. Llegado el tercero se podía observar que el puente levadizo había bajado, y que de la gigantesca puerta emergía una figura con una capa; un vampiro. Y la historia continuaba, hoja a hoja, hasta su pueril desenlace. Entonces cogía todos esos dibujos, los ordenaba e iba a enseñárselos a mi padre. Como un director de cine que, sirviéndose del storyboard, le enseña su idea a una jauría de productores dubitativos; del mismo modo yo contaba mis cuentos. O los chapurreaba, porque tampoco estoy muy seguro de que por aquel entonces estuviera muy ducho en el habla.

Para mí aquello era lo normal. Como normal era, ya en 6º de E.G.B esperar con ansia que la profe de lengua nos mandara cada viernes los deberes del fin de semana. Y es que la señorita Pilar nos hacía escribir cuentos, y cada semana sobre una temática. Lo que para muchos era un suplicio, para mí (y algún que otro amigo, tan enamorado del cuento como yo) era una oportunidad única; la ocasión para demostrar las cosas tan chulas que había en mi cabeza. Mi registro era más bien escaso, casi siempre adaptaciones de las series y películas marcaban mi infancia: mi propia versión de Indiana Jones o Dick Tracy. Las más disparatadas historias, desde una invasión de plátanos extraterrestres hasta las andanzas de una pareja de ratones detectives llenaban mis horas. 

Y entonces esa cosa extraña, que para ti es la vida y para los demás un extraño pasatiempo, se convirtió en vocación. 

Se agudizó en la adolescencia, claro, cuando uno se ve a sí mismo protagonista de todas las canciones, cuando cada día es un videoclip, cada ocaso un fundido a negro, y cada amor, la chica de tus sueños. Y vino internet, y encontrar a gente reunida en foros que, (¡sorpresa!) también contaban cuentos. Y los enseñaban, y los analizaban, los criticaban y los aplaudían. En ese momento saboreas un suspiro agridulce, un alivio amargo que no sabes bien cómo tomarte, pues te das cuenta de que no estás solo. Que hay muchos como tú, con libretas de física y química llenas de párrafos inconclusos, pinitos de historias que nunca se contarán. Te percatas de que hay más gente que hay gente que, a esa edad, no está loca por salir a las tascas y comprarse una moto. Hay muchos como tú y, ay, he ahí la amargura: no eres único. Tus videoclips, tus canciones protagonizadas, que creías tan únicas, las han vivido y soñado mil amantes antes que tú. La literaturas y su ejercito de musas es como esa vecina con la que sueñas, y que al crecer sabes que ha pasado por las manos de medio barrio. 

Comienzas a abrirte paso. A leer (siempre leer) y escribir (siempre escribir) cada estupidez que te cruza. Superas el escollo del miedo al qué dirán; muestras tus escritos y, oye, no disgustan del todo.Incluso alguno recibe piropos que nunca imaginaste. Y eso te retroalimenta, y sigues leyendo, y sigues escribiendo (en mi caso, casi siempre relatos). Y conoces una página de concursos, y te cuelas en una publicación, y te lees por primera vez impreso, y solo vez erratas. Me cago en la puta; al siguiente lo voy a hacer mejor. Te esfuerzas, lees, escribes. Otra publicación, las erratas siguen (siempre están) pero estás más contento. 

Esa es mi carrera, escribiendo desde que recuerdo, publicando cosillas desde el 2008. Siempre relatos. De modo que pensaba que, antes de abarcar empresas mayores (novelas), lo más lógico era que mi primera publicación en solitario fuera una antología de relatos. 

Pues no.

MICROrrelatos, que no es lo mismo. Porque la literatura, como su prima hermana, la suerte, es muy, muy caprichosa. Y las dos han querido que mi primera publicación en solitario sea una antología de microrrelatos que escribía por afición, sin ninguna pretensión más que el divertimento de contar mucho en poco. No había ambición en torno a esos micros. Pero Darío Vilas (gran Darío, mi ángel de la guarda en este mundo de letras) me dijo: oye, ¿por qué no se los enseñas a Santiago Eximeno? Bingo.
Un tiento, una editorial, un acierto. Un dardo, una diana. Ni queriéndolo, macho. Y encima micros, que no son fáciles de colocar... Lo dicho, ni habiéndolo planificado hubiera salido tan bien.

Todo esto para deciros que pronto saldrá «El ojo en la cerradura», editada por Ediciones del Cruciforme. Saldrá en formato electrónico ( Epub, Mobi, Pdf). Y en ella reúno una buena colección de brochazos de terror, fantasía y realismo mágico, que es donde más cómodo me encuentro.
Escribiré otra entrada para daros más detalles, mientras tanto, y si os interesa, podéis visitar la página de la editorial para haceros una idea.


Así que no os fiéis (y os hablo a vosotros, a cualquier que tenga un sueño) de esa amante de la que estás colado desde niño. No os fiéis aunque se vaya de copas con el primero que le guiña el ojo. No hagáis como yo, no desesperéis. No le deis la espalda, seguid dedicándole poemas e insomnios, porque un día llegará. No por donde la esperabas, puede que no entre por la puerta principal y lo haga por la trasero, o puede que se cuele por la ventana. El caso es que llegará, por donde sea, pero llegará. 

Este es mi primer paso, por eso quería compartirlo con vosotros abriendo un poco de mi vida.

Y recalco lo de "primer", porque habrá un segundo, y espero que un tercero, y un cuarto...

Pero eso os lo contaré en otra entrada.


Hasta entonces, seguid soñando.





C.

lunes, 15 de abril de 2013

Novedades

«Mucho, mucho tiempo hacía que no me pasaba por aquí. Espero que no hayáis dejado de soñar, o la pesadilla que incrustaré en vuestras mentes os reventará la puta cabeza.»


Extraído de «Retomando el tono», por El Corintio


Mucho tiempo ausente por estos lares, sí, lo cual no significa que haya cesado la actividad escritoril, sino más bien todo lo contrario. Como muestra de ello, me gustaría presentaros unas cuantas novedades; las últimas de mis criaturillas que, hasta el momento, han conseguido ver la luz.

La primera la podéis encontrar en la antología de fantasía épica publicada por Tyrannosaurus Books


Se trata de una colección de cuentos que rinden un gran homenaje a las aventuras de espada y brujería de toda la vida. Ángel Sucasas, Andrés Abel, Ana Morán, Juan Laguna, Miguel Ángel Naharro o Jorge Asteguieta son algunos de los nombres que conforman la compilación. Una antología en la que tengo el placer de estar presente con «Enemigos».

Tenéis más información sobre Epic pinchando aquí

La segunda novedad viene de la mano de un gran amigo, un persona de esas que aun a cientos de kilómetros, sientes cerca. Darío Vilas (Piezas Desequilibradas, Instinto de Superviviente, Lantana) coordina la siguiente compilación que vengo a presentaros:  Fantasmagoria




Tombooktu edita esta magnífica antología de textos que giran en torno a la figura del fantasma. 15 relatos que son 15 enfoques distintos y, por encima de todo, originales y novedosos. Terror, suspense, acrobacias metaliterarias... Todo tiene cabida en Fantasmagoria, una antología en la que estoy muy, muy orgulloso de poder participar, porque el elenco de autores seleccionados es de traca: Javier Cosnava, Darío Vilas, Iván Mourín, Javier Pellicer, Juan Ángel Laguna, Ignacio Cid, y un jugoso etc. que hará las delicias de los amantes del terror y el misterio. Todo sazonado con un prólogo de Javier Quevedo Puchal, último premio Nocte a mejor novela nacional por Cuerpos descosidos.
En lo personal, tengo el honor de abrir la antología (y es la primera vez que me toca semejante tarea) con «El columpio». En este relato quise mezclar los tópicos de un cuento clásico de aparecidos, con toques del realismo sucio en el que me encuentro tan cómodo.
Una perla que no podéis perder. Os dejo el enlace a la página de la editorial, aquí.

Vamos con la tercera, como en las sevillanas. Otra publicación que me ha hecho especial ilusión, por lo especial y significativa de la misma. Se trata de Calabazas en el trastero, la revista publicada por la editorial Saco de Huesos y que es un sentido homenaje al género fosco; una derivada del terror malsano que solo podréis comprender si os hacéis con uno de los números.
En esta vez, y por eso de ser la publicación nº 13 desde que se inauguró la revista, la temática escogida han sido las supersticiones.




Mi relato «Espina de Cristo», es el último, el que pone punto y final a esta decimotercera entrega de Calabazas en el trastero. Debo confesaros que quedé muy satisfecho con el resultado, por lo que la ilusión de cerrar la prestigiosa antología, es doble. Aquí tenéis el enlace a la tienda cyberdark, donde podéis haceros con esta antología.


He guardado para el final la gran noticia, y es que entre mayo y junio verá la luz la que será mi primera obra en solitario: «El ojo en la cerradura». Bajo este titulo saldrá a la venta, en formato electrónico, una colección de microrrelatos que he ido reuniendo a lo largo de los últimos dos años. Ediciones del Cruciforme, editorial creada por Santiago Eximeno, es el sello que ha decidido apostar por la obra, por lo cual les estoy muy agradecido, ya que el microrrelato no es, precisamente, un formato fácil de colocar. A lo largo de los próximos iré desgranando más detalles. Es mi primer pasito, un pasito de tamaño micro que, sin embargo, me supone una inmensa alegría y me da alas para abarcar retos superiores (retos que ya se están gestando y que tienen buena pinta, pero ya os hablaré de ellos a su debido tiempo).



Hay más cosas en el horizonte, claro. Más antologías (compartidas y en solitario), novela en camino y Simetría, mucha Simetría.



¿Cómo? ¿Que qué es Simetría?



Bueno, eso me lo guardo para otra entrada. Hasta entonces, seguid soñando.




C.