martes, 22 de mayo de 2012

Instinto de superviviente

Instinto 

1. Conjunto de pautas de conducta que se transmiten genéticamente, y que contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie. 

2. Impulso indeliberado que mueve la voluntad de una persona. 

3. Facultad innata para captar ciertas impresiones o para desenvolverse en ámbitos determinados. 


No hubo señales, no existían previsiones. El mundo no estaba preparado para hacer frente a una catástrofe como aquella. El caos se desató, arrasando con una civilización ignorante de lo que se avecinaba. Andrés lo vio venir, y por eso fue la única persona que pudo mantener con vida al pequeño Damián. Juntos tratarán de escapar de una ciudad tomada por legiones de muertos vivientes, en busca de otros superviviente. Sin embargo, hay una amenaza más aterradora que las hordas de zombis; un enemigo imbatible: el instinto humano. 


Esa es la sinopsis de Instinto de superviviente (editorial Dolmen), la primera novela de Darío Vilas Couselo (Imperfecta Simetría, Piezas desequilibradas), creador de la denominación Horror Hispano, taxidermista de psiques atrofiadas, escritor libérrimo. Un aviso a navegantes: Instinto de superviviente es una novela de zombis donde los revividos pasan a un segundo plano, conforman el escenario por el que los auténticos protagonistas arrastran sus vidas en pos de la salvación, y esa fórmula, en (benditos) días de expansión de la literatura revivida, aporta una cierta frescura que se agradece. De hecho, conociendo al autor, otra cosa me habría decepcionado. Pero profundicemos un poco más… 

La novela se sostiene sobre tres pilares: Andrés, Damián y Marga. Tres personajes, cuidadosamente construidos, a los que el Apocalipsis coge en plena ebullición existencial. Acuciado cada uno por sus propios fantasmas, recorren las páginas del libro desparramando sus miedos y oscuridades a lo largo de las páginas. Me voy a tomar la libertad de solo nombrar de manera casi tangencial a Andrés y Damián, quiero centrar mi comentario sobre los personajes en Marga. Y es que los dos primeros soportan la mayor parte de la trama, pero, en mi opinión, es en la subtrama de Marga donde más despunta la novela; donde de verdad he discernido a Vilas. Porque Marga engancha; un alma luchadora encerrada en una carcasa exhausta, que parece deambular a lo largo de la historia, vapuleada por los hechos y la tristura que la consume. Se nota el cariño que el autor ha depositado en ella, gracias al cual el lector conecta a la primera con Marga. 

También de mi agrado fue la acertada estructura de la novela, la organización, casi cinematográfica de los capítulos que, apoyada en una prosa cuidada y certera, convierten la lectura en una carrera semejante a la que padecen los propios supervivientes por salvar su pellejo. Asimismo, aquí y allá uno encuentra detalles que terminan de poner la guinda a una trama que da la sensación de estar tomando aire para explotar en futuras secuelas… ¿Qué son los faros? ¿Qué sucedió en Lantana? 

Mi conclusión es que Darío Vilas ha sabido mezclar en la coctelera los clichés del género zombi con lo que es su punto fuerte: la disección de ese universo de claroscuros que cada persona lleva en su interior.

El resultado es una lectura entretenidísima, con buenos giros argumentales, pasajes de suspense bien hilvanados e imágenes brutales marca de la casa. 

Un viaje a lo profundo de la fuerza que todo lo mueve: el instinto. Un viaje que, por suerte, no ha hecho más que empezar.

1 comentario:

  1. Muy de acuerdo con tus comentarios. Darío Vilas es, sin duda, un autor que se desmarca de este subgénero del terror tan de moda en nuestros días. Un saludo, colega.

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