jueves, 8 de septiembre de 2011

Los muertos no cuentan historias

«Un siseo cadencioso me advirtió de que algo se acercaba descendiendo la gruta hacia mis aposentos. Bajo el aroma mohoso que cala mi reino, aprecié un hedor acre: el inconfundible tacto de la corrupción. Me incorporé y esperé, impaciente.
La criatura apareció poco después. Asomó entre las tinieblas de la caverna, ahuyentando a las ratas con un caminar bamboleante. Su cuerpo contraído en cierta actitud suplicante. Hacía bien en pedir permiso para arrastrar sus pies huesudos por mis dominios.
Se aproximó a mí con su cuerpo mellado por la muerte, jirones de ropa y músculo oscilaban en sus extremidades a cada uno de sus torpes pasos.
-¿A qué has venido? -le pregunté.
-Vi luz, y quise entrar -respondió el zombi con un estertor, sorprendido por el milagro que le permitía volver a hablar.
-No te preocupes -lo calmé-. Soy yo quien te ha devuelto el don del habla. Lo necesitarás mientras mores en mi hogar.
-¿Por qué?
-Porque todo el que entre en La guarida del Corintio debe contar una historia.
-Pero -vaciló, y por un segundo creí daría media vuelta y huiría, mas en los restos de su faz, en la negrura de sus cuencas, advertí una curiosidad irrefrenable-... Pero los muertos no cuentan historias.
-Ahora sí.»

Extracto de «Encuentros con La Parca», por El Corintio 


*****


Están aquí, campan a sus anchas. Caminantes, no muertos, revividos... Zombis.



Han llegado para quedarse, y recorren los pasadizos subterráneos de la literatura fantástica española. Tal es su extensión que algunas editoriales les han dedicado gran espacio en sus tiradas y muchas de las futuras promesas del terror patrio se están convirtiendo en verdaderos nigromantes, trazando hilos con los que mover a estos engendros en sus historias.
Dolmen es una de esas editoriales y gracias a ella (y a Rubén Serrano, y a Darío Vilas) puedo ver publicado mi último relato: «Oma Claudine». Con la Antología Z (llevan ya cuatro volúmenes extendiendo la plaga por nuestras librerías) la editorial ha puesto en liza un subgénero que hasta no hace mucho parecía olvidado. Lo cual es un filón para autores que pretendan abrirse paso en el no tan reconocido como debiera campo de la fantasía española.




No recuerdo con exactitud cuándo vi mi primer zombi (me refiero a zombi real, no a los que corren por las aceras presas de un reloj). Pero sé que no fue uno de los de Romero, sino alguno de sus descendientes bastardos. El film ni siquiera era de terror, todo lo contrario, se trataba de una de esas pseudoparodias que a finales de los ochenta-principios de los noventa tan populares se hicieron y que, según mi opinión, tanto daño hicieron al mito del zombi.
Con todo, he de decir que me cagué de miedo.
Querubín como era yo, una masa deforme de huesos, carne y ojos desorbitados gruñendo: «Cereeeebros...» tenía que impactarme sí o sí, por muy tronchante que fuera la escena en cuestión.
Sin embargo no fue hasta hace bien poco, con «Hannah» (relato incluido en la antología de H- Horror: Clásicos y Zombis) que decidí inmiscuirme en el mundillos de Los Caminantes. Y no sólo quedé satisfecho con el relato, sino que además pareció gustarle a unos cuantos. De ahí que me lo pensara poco cuando Darío Vilas me propuso enviarle un relato para un proyecto con Dolmen. Ese relato fue «Oma Claudine» y el proyecto «Zombimaquia». 



En mi segunda incursión en el genero zombi he querido ir un poco más allá. No me preguntéis qué locuras rondaban mi cabeza cuando decidí escribir el relato. De hecho, lo único que tenía claro era que quería desarrollar la historia en un convento. No sé si habrá muchos escritos zombis ambientados en una abadía, pero me pareció un lugar idóneo tanto por su estética como, debido al aislamiento, la falta total comunicación. 
En unos días colgaré una reseña sobre la compilación que tengo el gusto de compartir con grandes autores (algunos de ellos grandes amigos también) como Darío Vilas, Rubén Serrano, Gervasio López, Elena Montagud, Tony Jiménez, Magnus Dagon, Pedro Escudero... Una pequeña gran horda de escritores, radiantes consagrados algunos, hambrientos noveles los otros, que dejan bien claro que hay toda una generación latente de autores dispuesta a reivindicar el terror y la fantasía en español.

En lo personal... Mi estado es crítico. Me mordieron hará cosa de un año y ahora soy uno de ellos. Estoy completamente contagiado. Nado en pesadillas donde pies de piedra y manos enquilosadas me persiguen. Ya maquino para el Certámen que H-Horror prepara para Todos los Santos, y anda rondándome la cabeza una secuela para «Oma Claudine» en forma de novela... Pero antes de eso, otros asuntillos reclaman mi atención... puede que en otra entrada os dé algún dato más.
O puede que no.
El Corintio ordena.

Por lo pronto, recibid un fuerte mordisco y dejáos llevar por la plaga.




 C.

4 comentarios:

  1. ¡Hummmm, una novela de Oma Claudine! Estaría realmente bien. Te doy una idea: combínalo con la peste negra que asoló Europa. Arrojaban cadáveres a modo de armas, asesinaban a los judíos por considerarlos culpables...En fin, un decorado bueno.
    En cualquier caso, estaré esperando esa novela.
    Un abrazo.
    Genial el post.

    P.S.- Por cierto, no sé qué pasa, pero no veo lo de los seguidores y no puedo afiliarme. Le daré una vuelta, a ver a qué se debe.

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  2. Jejeje, gracias, Gervasio. Ya había pensado cosillas así. De hecho estuve buscando información sobre la peste negra y sobre la Inquisición.
    El problema es que tengo otra novela entre manos, la cual llevo más mascada y desarrollada. Y aunque tengo muchas ganas de ponerme con ésta segunda. Tengo la impresión de que debo centrarme en la primera.
    No sé, estoy hecho un lio xD

    Lo de los seguidores aparece en una columna a la derecha. Prueba a actualizar la página.

    C.

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  3. Hola, José Luis.
    Yo me dejaría morder… pero soy una vampira temible y con mucha mala leche. ¿Qué ocurriría si un zombi muerde a un vampiro? No sé, no sé…

    En cuanto a novelas, yo te aconsejaría que terminaras la que estás escribiendo antes de embarcarte en otra. Mientras, guarda todo lo referente a “Oma Claudine” en un archivo, y en los tiempos “muertos” vete desarrollando la trama, de modo que cuando te pongas con ella sólo tengas que llevarla al papel. Si eres capaz de conseguir esta disciplina, serás un escritor muy organizado y, a la larga, más productivo. No como yo, que soy caótica, je, je.

    Un beso, mediotocayo. Te felicito por tu blog. Me ha gustado mucho lo que he leido.

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  4. Gracias, mediotocaya. Más o menos intento hacer lo que me proponías. Sólo que en ocasiones me atasco con la novela que llevo en proceso y, en mi desesperación, me dan ganas de empezar con la otra. Pero tienes razón, lo mejor es centrarse en una y luego en otra.

    Me alegra que te guste lo que ha leído, ¡espero mantener el nivel, je, je, je!

    Un abrazo.

    P.S- Añado un enlace a tu blog ; )


    C.

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